
Spirit, uno de los rovers marcianos de la NASA, lleva ya unas semanas inmovilizado porque sus ruedas están medio hundidas en un suelo especialmente blando, con lo que los responsables de la misión se están pensando muy detenidamente qué hacer para no empeorar la situación.
Han barajado múltiples opciones hasta ahora, pero lo realmente curioso es que Julian, un niño de siete años, ha tenido una idea que coincide con una que ellos ya se habían planteado, que es utilizar el brazo de la cámara de Spirit apoyándolo en el suelo para que haga de trípode y así permita levantarlo y desatascar las ruedas:
Vía Microsiervos
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